Es interesante saber sobre nuestro universo, de hecho si miramos arriba todas las estrellas que vemos se encuentran en nuestra galaxia en espiral, la Vía Láctea.
Nuestro hogar galáctico es uno entre trillones de galaxias en el universo. Los científicos llevan estudiando fervientemente casi un siglo.
Estos son algunos de los datos más curiosos y extraños y las preguntas que plantea esta rareza espacial de 13.600 millones de años en la que vivimos.

- La Vía Láctea es plana
Nuestra galaxia tiene, de media, 100.000 años luz de diámetro, pero sólo 1.000 años luz de ancho. Dentro de este disco aplanado (aunque ligeramente deformado), el Sol y sus planetas están incrustados en un brazo curvo de gas y polvo, por lo que el sistema solar se encuentra a unos 26.000 años luz del turbulento núcleo de la galaxia.
- La Tierra tiene 18 años galácticos
El sistema solar avanza a través del espacio interestelar a más de 800.600 kilómetros por hora. A ese ritmo, tarda unos 250 millones de años en dar una vuelta a la Vía Láctea.

- Agujero negro en el centro de la galaxia
El agujero negro supermasivo, denominado Sagitario A*, tiene más de 4 millones de veces la masa del Sol. Los astrónomos han sido capaces de seguir las órbitas de nubes de gas y estrellas cerca del centro de la galaxia, lo que les ha permitido deducir la masa de este peso pesado cósmico que se esconde entre bastidores.
- La Vía Láctea no vivirá para siempre
En unos 4.000 millones de años, la Vía Láctea colisionará con su vecina más cercana, la galaxia de Andrómeda. Las dos galaxias en espiral están avanzando la una hacia la otra a una velocidad superior a 400.000 kilómetros por hora. Cuando choquen entre sí, el fenómeno no será tan catastrófico como te imaginas: es probable que la Tierra sobreviva.

- Nuestro Sol es una estrella entre miles de millones
Hay 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea. ¿O son 300.000 millones? ¿O 400.000 millones? No, no sabemos cuántas estrellas hay en realidad en nuestra galaxia. Muchas de ellas son estrellas tenues de poca masa que son difíciles de detectar a grandes distancias cósmicas.
- Estamos rodeados de un halo oscuro
La Vía Láctea está incrustada en un cúmulo de materia oscura que es mucho más grande y masivo que la propia galaxia. A finales de la década de 1960, la astrónoma Vera Rubin dedujo la presencia de estos halos invisibles alrededor de las galaxias
- Estamos rodeados de estrellas antiguas
La Vía Láctea está rodeada por más de 150 grupos de estrellas antiguas, algunos de los cuales son unos de los más antiguos del universo. Estos conglomerados estelares primordiales, llamados cúmulos globulares, viven en el halo de la Vía Láctea y orbitan alrededor del centro galáctico.

- La galaxia es una isla en una corriente de estrellas
La Vía Láctea devora a las galaxias que se acercan demasiado. Durante años, los científicos que estudian los límites de la galaxia han detectado unas dos docenas de guirnaldas estelares, los restos de galaxias pasadas.
- El centro de la galaxia emite burbujas de aire caliente
La Vía Láctea expulsa burbujas gigantescas de partículas de energía y gas extremadamente caliente. Las burbujas de Fermi, que se extienden por encima y por debajo del plano galáctico, se hinchan en el centro de la galaxia, alimentadas por un viento que sopla a más de 3,2 millones de kilómetros por hora

- Nubes de gas que salen de la galaxia
Según ha observado recientemente el telescopio de Green Bank, más de 100 nubes de gas de hidrógeno están alejándose del núcleo de la galaxia a 1.187.695 kilómetros por hora. Los científicos que estudian este enjambre dicen que las nubes pueden actuar como marcadores de los intensos procesos que producen las gigantescas burbujas de Fermi.
Fuentes:
