Los 5 trucos de magia que terminaron muy mal

No todo son trucos o fantasía, algunas cosas que hacen los magos o ilusionistas, tienen un porcentaje de riesgo, y como ya lo decía Tusam: “Puede fallar”. Estos han sido los trucos de magia que han salido muy mal, hasta causar la muerte de los propios magos. Mejor no intenten esto en casa.

  1. Charles Rowen

También conocido como “Karr el Mago” o “Karr el misterioso”, fue un mago de Sudáfrica, conocido por sus trucos de escape. Sus principales actos eran con camisas de fuerza. En 1930, Karr estaba dando lo que sería su último show. Estaba atado a una camisa de fuerza, mientras que un hombre conducía directamente hacia él a 72 kilómetros por hora, Karr solo tenía unos 10 o 15 segundos para poder escapar de la camisa de fuerza, no lo logró a tiempo y fue atropellado por el coche, que casi le cortó por completo la pierna. El terrible acto fue presenciado por un gran número de espectadores, incluyendo niños pequeños. Antes de morir, Karr exoneró de cualquier culpa al conductor.

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  1. Madame DeLinsky

El truco de la pistola, es cuando el mago pretende ser fusilado por un arma de fuego, dando la ilusión de que detuvo las balas con el cuerpo. Este truco es uno de los más peligrosos en el repertorio de un mago; a pesar de que es una ilusión, pone al mago en peligro. Una de las muertes más notables ocurrió, cuando un mago polaco y su esposa, la señora Delinsky, estaban realizándolo en Alemania, para el Príncipe, en 1820. La idea era que la esposa se enfrentara a un pelotón de fusilamiento, conformado por seis hombres, parando las seis balas. La pareja pidió a los soldados que insertaran una carga de salva en el rifle (para que nadie muriera; ese era el truco), un soldado no lo hizo y su bala impactó en el abdomen de Madame Delinsky. Murió dos días después.

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  1. Vivian Hensley

Nada peor que un amateur haciendo trucos peligrosos de magia. El Dr. Vivian Hensley, de 43 años, era un dentista de Australia, como dentista debería saber que no hay que ponerse cosas filosas en la boca, sin embargo, murió de una de las maneras más dolorosas, por algo que se tragó. El Dr Hensley estaba haciéndole un truco de magia a su pequeño hijo de cuatro años, el truco se llamaba: “Tragándose la navaja oxidada”. El mismo consistía en pretender meter la navaja en su boca, mientras que, en realidad, la acomodaba en la manga de su chaqueta y la dejaba caer. En julio de 1938, mientras realizaba nuevamente este truco, para entretener a su hijo, se resbaló y se tragó la navaja por accidente. Su esposa lo hizo comer bolas de algodón (suponemos que para frenar un poco la hemorragia interna). Aún así, en el hospital no encontraron la navaja, ni con rayos X, ni con dos cirugías. La navaja siguió adentro, y él murió cuatro días después.

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  1. Janaka Basnayake

Basnayake, de 24 años de edad, intentaba batir el récord mundial de estar más tiempo enterrado vivo. Cuando la mayoría de los magos hacen esto, hay un truco de escape que llevan a cabo, de modo que en realidad no pasan el tiempo enterrados, sino en algún cuarto, o algo que les quede más cómodo que un ataúd. La excepción es David Blaine, quien pasó seis días enterrado vivo, pero él es un profesional con un equipo de expertos. Basnayake no era un profesional. En lugar de ello, el 5 de marzo de 2012, su familia lo enterró en un agujero de tres metros de profundidad, y luego lo cubrieron con tierra y madera. Fue enterrado durante siete horas y media, antes de ser desenterrado. Lo encontraron sin aire y se lo llevaron al hospital, donde fue declarado muerto. Lo triste de esto es que, el Libro Guinness de los Récords, ni siquiera reconoce esta “hazaña” porque la considera demasiado peligrosa, y no quieren que la gente piensa, siquiera en intentarlo. ¡Pobre, murió por nada!

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  1. Joseph W. Burrus

El sueño de su vida, José “Amazing Joe” Burrus, de 32 años de edad, era ser más famoso que su héroe, Harry Houdini. En la noche de Halloween de 1992, en el aniversario de la muerte de Houdini. Trató de hacer el escape en el que Houdini falló (ser enterrado vivo). Joe se había esposado a sí mismo, se encerró en un ataúd de vidrio, y se metió dentro de una fosa de dos metros de profundidad, bajo siete toneladas de tierra y cemento, aproximadamente, el peso de un elefante macho. Sorprendentemente, no hubo nadie capaz de convencerlo de que era imposible, y que necesitaba algún tipo de ilusión para salir de la trampa vivo. Durante su preparación, un reportero que cubría el acto, le indicó que el cemento secaba más rápido en la parte inferior, que en la parte superior. Así que, si no moría aplastado por el peso, todavía tenía que atravesar capas de cemento que estaban endureciéndose. Todo esto sin aire. Sin embargo, esto no era problema para Burrus. La tierra y el cemento, como era de esperarse, se desplomó sobre él y lo aplastó antes de salir del ataúd.

@de5y10

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