A lo largo de la historia ha cambiado la forma de cultivar y con ello las cosechas.
Esta nota tiene la finalidad de que se tome consciencia de cómo el ser humano tiene el poder de cambiar la naturaleza a favor de sus intereses.
La verdad es que las frutas y verduras de ahora no se parecen prácticamente nada a las que cultivaron nuestros antepasados hace miles de años.
Plátanos – La banana silvestre se cultivó por primera vez hace 7.000 años en Papúa Nueva Guinea y contenía en su interior unas semillas duras y grandes y su color era mucho más verdoso que el de ahora. Al día de hoy, los plátanos han sido manipulados genéticamente.

Sandías.– Hoy en día lo conocemos como una fruta completamente rellena de una pulpa roja y con pocas pepitas, pero si observan la imagen podemos ver que en el pasado tenían mucho nervio blanco y estaban llenas de pepitas.

Berenjenas.– Las berenjenas son las que más han evolucionado de forma y color. Y es que a lo largo de toda su historia, han sido blancas, azules, celestes, moradas y amarillas. Poco a poco, este cultivo se ha deshecho de las espinas y se ha transformado en la verdura grande y morada con la que nos encontramos en los supermercados.

Zanahorias.- Las primeras zanahorias que se conocen se cultivaron en el siglo X en Persia y Asia menor. Originalmente, deberían haber sido moradas o blancas, con una raíz fina y bifurcada, pero con el paso del tiempo perdieron el pigmento púrpura y se tornaron amarillas.

Maíz.- El maíz amarillo y jugoso que podemos encontrar en las fruterías, poco tiene que ver con aquella planta verde y seca, de apariencia poco comestible, que se cultivó por primera vez en el año 7.000 a.C.

